Leigh Pugh caminó horas por el Peak District, en Inglaterra, esperando fotografiar el amanecer en Stanton Moor Edge.

El cielo estaba demasiado nublado, así que se dio por vencido y emprendió el regreso. Fue justo al girarse cuando lo vio: una roca cubierta de escarcha había formado, sin ayuda de nadie, un ojo enorme y perfectamente definido. “No podía creer lo real que se veía”, contó Pugh, todavía sorprendido por la casualidad de haber pasado por ahí en el momento exacto. ❄️

Cuando subió la foto a redes, la gente empezó a debatir si el ojo pertenecía a un pez o a un dragón. Nadie se pone de acuerdo, pero todos coinciden en algo: valió más la pena esa roca que el amanecer que nunca llegó a fotografiar. 🌄

