Shadae Renee viajó hasta una aldea en Camboya con tijeras en mano y billetes en el bolsillo.

Ahí compró, una por una, las colas de caballo que mujeres locales decidieron vender, entre ellas una madre que usa ese dinero para mantener a su familia. Ese mismo cabello termina convertido en pelucas que Shadae vende en Estados Unidos por más de 1.800 dólares.

Unos dicen que es una fuente de ingresos digna para mujeres que necesitan el dinero. Otros creen que es una necesidad ajena convertida en materia prima barata para un negocio de lujo. ¿Tú de qué lado estás?

