Alice Weidel acaba de quedar nuevamente en el centro de la atención internacional después del histórico triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. El partido de ultraderecha obtuvo el 43,8% de los votos, en su mejor resultado regional hasta ahora.

Pero detrás de la política que defiende un discurso fuertemente nacionalista y restrictivo frente a la inmigración existe una vida personal que sorprende a muchos.

Weidel, de 47 años, es abiertamente lesbiana y mantiene desde 2009 una relación con Sarah Bossard, una productora cinematográfica nacida en Sri Lanka y criada en Suiza. Juntas viven en Suiza y crían a sus dos hijos adoptivos.
La propia Weidel se ha definido como lesbiana, pero ha rechazado ser identificada con términos como “queer”. También ha defendido una postura contraria a buena parte del discurso progresista sobre género y ha convertido a la inmigración y la identidad nacional en algunos de los temas centrales de su carrera política.

Ahí aparece una de las particularidades que más llaman la atención sobre su figura: la líder de un partido conocido por sus posiciones antiinmigración comparte su vida con una mujer de origen migrante.
La AfD, además, se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y sostiene posiciones conservadoras en asuntos sociales.

Weidel vive con su familia en Suiza, mientras desarrolla gran parte de su actividad política en Alemania. Y ahora, tras el histórico avance electoral de su partido, su particular historia personal vuelve a estar bajo los reflectores.
Más allá de lo que cada persona piense de sus ideas, su biografía plantea una pregunta inevitable: ¿puede una persona defender políticamente ideas muy conservadoras y, al mismo tiempo, llevar una vida privada que se aleja de algunos de esos valores?
