Li Meizhen, corredora china de 25 años, sintió que algo cambiaba en su cuerpo en el kilómetro 34 del Maratón del Lago Hengshui, en 2024. Su período había llegado sin aviso, y la sangre empezó a correr por sus piernas frente a cámaras y cientos de espectadores.

No se detuvo. Le quedaban casi ocho kilómetros y una meta que pesaba más que la vergüenza: necesitaba ese tiempo oficial para clasificar a un campeonato importante. “Si abandonaba, iba a tener que correr otro maratón”, explicó después con la simpleza de quien no tiene nada que justificar.

Cruzó la línea en 2 horas y 35 minutos, y lo que empezó como un momento incómodo se transformó en una conversación global sobre menstruación y deporte. En Instagram y Reddit, miles de personas la aplaudieron por recordar algo simple: la biología femenina no negocia con los cronómetros.
