Lily quedó ciega tras un accidente y estuvo a punto de ser sacrificada — Maddison se convirtió en sus ojos y jamás la abandonó

Por Javiera Müller
9 September, 2026

Lily tenía apenas unos meses cuando la atropellaron. El golpe fue tan grave que los veterinarios no pudieron salvarle los ojos y tuvieron que extirpárselos por completo. En el refugio de Shrewsbury, Inglaterra, llegaron a plantearse si lo más piadoso era dormirla para siempre.

Pero había otra perra en esa misma jaula: Maddison. Sin que nadie se lo enseñara, empezó a caminar despacio junto a Lily, a detenerse cuando había un obstáculo, a dejarse guiar por el olfato de su amiga para que ella supiera hacia dónde ir. Louise Campbell, gerente del centro Dogs Trust, contó que con el tiempo Maddison se transformó en su lazarillo permanente, y que separarlas era impensable.

Por eso el refugio puso una condición poco común: solo se adoptarían juntas. Pasaron meses de espera hasta que una familia entendió que no estaba eligiendo una mascota, sino a dos que ya se habían elegido entre sí. Lily y Maddison envejecieron juntas, la misma manera en que sobrevivieron: una al lado de la otra.

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