Lo que parecía una tarea completamente rutinaria terminó de una manera inesperada. Un hombre utilizó una escobilla metálica para limpiar su parrilla, pero poco después comenzó a sentir molestias que lo llevaron a consultar en un centro médico.

El problema estaba en algo diminuto: una de las finas hebras de metal del cepillo había terminado clavada en su garganta.

El caso volvió a poner atención sobre un riesgo poco conocido de este tipo de utensilios. Con el uso, algunas cerdas metálicas pueden desprenderse y quedar adheridas a la superficie de la parrilla. Si una de ellas termina en los alimentos, puede ser ingerida sin que la persona se dé cuenta.
En este caso, la hebra tuvo que ser localizada y retirada por profesionales de la salud. El accidente también generó una advertencia sobre revisar cuidadosamente la parrilla después de utilizar este tipo de cepillos y comprobar que no hayan quedado cerdas sueltas.

Lo que parecía simplemente limpiar la parrilla antes de un asado terminó llevando a un hombre al hospital por una diminuta pieza de metal.
