Lisa Healy tenía 7 años cuando empezaron los síntomas.

Cansancio que no se iba, niebla mental, tristeza que nadie lograba explicar del todo. Con el tiempo, varios terapeutas coincidieron en lo mismo: depresión. Ella hacía ejercicio, comía bien, tomaba suplementos, y aun así los análisis de sangre nunca mostraban nada raro. La hemoglobina salía normal, una y otra vez, durante años.

La respuesta apareció por accidente. En un viaje a Bali, Lisa notó que su madre tenía exactamente los mismos síntomas que ella. Esa coincidencia las llevó a investigar más allá de los exámenes de rutina, hasta que una prueba en Canadá reveló lo que los análisis estándar nunca detectaron: anemia latente, una deficiencia de hierro que no siempre se nota en la sangre pero que puede imitar casi a la perfección los síntomas de la depresión.

Una endocrinóloga terminó de confirmar el diagnóstico. Según explicó el doctor Bhanot a Newsweek, esta condición engaña incluso a los especialistas porque los marcadores básicos parecen perfectamente normales, mientras las reservas de hierro del cuerpo están agotadas por dentro.

