Un golpe en la puerta, una chica con un volante de perro perdido y una trampa perfecta. Así comenzó la noche del 29 de abril de 2017 para Lisa Morelock, de 52 años, en Kingsport, Tennessee. Detrás de la pared esperaba un hombre enmascarado que la sujetó del brazo y anunció el robo.

Con apenas 1,50 metros de estatura, Lisa tenía todo en contra: el atacante le sacaba una cabeza y le doblaba el peso. Pero en el forcejeo la máscara se corrió, y detrás de ella apareció Joe Sotello, de 34 años, alguien a quien conocía desde hacía tiempo como amigo de la familia. Ahí no hubo miedo que valiera. Tomó el bate de aluminio que guardaba tras la puerta y no se detuvo hasta sacarlo de su casa a golpes, con la ayuda de su hija y una amiga adolescente.

Sotello terminó detenido y acusado de robo agravado y allanamiento agravado; la policía calificó la reacción de Lisa como legítima defensa. Ella lo resumió con una frase que ya quedó como su sello: “No, hoy no”.

