En 1993, Lisa Rinna era Billie Reed, la chica de labios finos que conquistó las tardes de NBC. En 2026 su rostro cuenta otra historia, la de tres décadas de agujas, disoluciones y arrepentimientos.

Todo empezó a los 24 años, cuando decidió inyectarse silicona pura en los labios. La llevó puesta durante toda su carrera hasta 2010, cuando los médicos le extrajeron todo lo que pudieron. “Se ponen duros, es asqueroso”, confesó años después en el programa Today. Pero no se detuvo ahí: pasó por rellenos faciales que le desfiguraron las mejillas con Juvederm, un exceso que ella misma calificó de “muchísimo”, y hasta un tratamiento con Skinvive que tuvo que disolver en 2024 tras las críticas de una influencer en TikTok.

Hoy, a sus 63 años, mira las fotos de 1993 y no reconoce a la joven actriz de telenovelas. “Aprendí que menos es más”, admitió. Solo hay un procedimiento del que jamás se arrepintió: esos labios que, según ella, terminaron teniendo carrera propia.

