Little Dude tiene su propio chaleco amarillo con su nombre bordado y una credencial que dice Muttville. No es disfraz ni broma: es su uniforme de trabajo.



En el refugio Muttville Senior Dog Rescue de San Francisco, este gato negro ocupa el cargo de Director de Relaciones Felinas. Cada mañana desayuna, se acicala y se va a trabajar. Su tarea es simple pero decisiva: acercarse a cada perro nuevo y evaluar cómo reacciona ante un gato, porque el 40% de las familias que buscan adoptar preguntan exactamente eso antes de llevarse a un perro a casa.
Koreena Walsh, su cuidadora, cuenta que Little Dude lo lleva en la sangre: creció rodeado de perros desde que tenía apenas 5 semanas de vida y aprendió a leer su lenguaje corporal como un experto. Si el perro se acerca demasiado ansioso, él guarda distancia. Si está relajado, se deja olfatear sin miedo. Gracias a ese instinto, heredado de Mustache, el gato que abrió este camino antes que él, muchos perros mayores están encontrando por fin un hogar para siempre.

