Cincuenta años antes, un hombre de Kaohsiung decidió adoptar a un niño y darle todo lo que tenía: su apellido, su confianza y, con el tiempo, el camino hacia su herencia.
Hoy ese hombre pasa de los 90 años. Y según consta en el expediente judicial, desde 2022 su hijo adoptivo dejó de visitarlo, de llamarlo, de estar. El padre alegó abandono; el tribunal de familia de Kaohsiung revisó el caso y confirmó que el hijo había descuidado sus deberes de cuidado hacia el hombre que lo crió.

La corte falló a favor del anciano y autorizó romper legalmente una relación que había durado medio siglo. Cinco décadas de lazos deshechas por una firma judicial, después de que el dinero y el silencio se cruzaran en el camino de un padre que solo pedía compañía en su vejez.
