Sus compañeros lo abrazan, lo revuelcan el pelo y lo cuidan como si fuera el pequeño del grupo. Y en cierta forma, lo es.

Lucas Bergvall llegó a su primer Mundial con Suecia siendo el jugador más joven en debutar para esa selección en la historia del torneo — con su pelo rubio, su cara de niño y una historia que arrancó mucho antes de lo normal.

Nació el 2 de febrero de 2006 en Suecia, y a los 15 años ya jugaba como profesional. A los 18 firmó con el Tottenham por 20 millones de euros, rechazando al propio Barcelona en el camino.

Dos temporadas después ya tiene una UEFA Europa League en el bolsillo y 78 partidos en la Premier League. Lo llaman “el muñeco” — y no solo por su físico: tiene ese don raro de los grandes para hacer sencillo lo difícil en el centro del campo.

El fútbol le corre por la sangre: su padre fue futbolista profesional y su madre, profesora de educación física. Pero lo que más enamora de Lucas no es solo su talento — es verlo en el vestuario, rodeado de adultos que lo protegen como si supieran que están ante algo especial. ✨
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— Mans (@manv123_) June 28, 2026
