En 1986, Edgar Latulip tenía 21 años cuando desapareció de un centro para personas con discapacidad en Ontario, Canadá. Según la policía, poco tiempo después sufrió una lesión en la cabeza que le provocó pérdida de memoria, lo que hizo que viviera durante décadas bajo otra identidad en la región de Niágara.

Con los años, comenzó a tener recuerdos repentinos y perturbadores sobre su pasado. Finalmente, en 2016, le contó lo ocurrido a un trabajador social, quien investigó el apellido “Latulip” y descubrió que figuraba como desaparecido desde hacía décadas.

Una prueba de ADN confirmó que realmente era Edgar Latulip. Su madre, Sylvia Wilson, confesó sentirse impactada al saber que su hijo seguía vivo, ya que durante años creyó que había muerto o se había quitado la vida.
