Brittany solo había pedido un café. Cuando revisó la cámara de su casa, terminó viendo algo que no pudo sacarse de la cabeza.
El repartidor era Richard Pulley, un hombre de 78 años que subía con dificultad las escaleras para dejar el pedido. Intrigada, Brittany Smith averiguó quién era y descubrió que Richard ya estaba jubilado, pero había tenido que volver a trabajar después de que su esposa perdiera el empleo.
Durante más de un año, ambos hicieron repartos para poder cubrir gastos básicos, medicamentos y alquiler. Sus ingresos simplemente ya no alcanzaban.
Brittany decidió crear una campaña llamada “Give Richard a Chance to Rest Again”, pensando en reunir algo de dinero para aliviarles el mes. Pero internet llevó la historia mucho más lejos.
En apenas tres días, las donaciones superaron los US$500.000. Después se sumaron miles de personas de distintos lugares e incluso el CEO de DoorDash aportó US$20.000. La cifra terminó acercándose a los US$965.000.
Richard apenas podía creerlo.
“Está quitando mucha presión y haciendo la vida nuevamente vivible”, contó. El dinero permitiría pagar deudas médicas, asegurar su vivienda y, esta vez sí, dejar los trabajos físicos.
Todo empezó con una entrega de café de unos minutos y terminó dándole a una pareja de jubilados algo que creían haber perdido: la posibilidad de descansar de verdad.
