Elijah Ayer Courage sube al altar en Lomé, Togo, y lo primero que ven los fieles son sus tacones.

No es un descuido ni una broma pasajera. El pastor, fundador de su propia iglesia, lleva desde 2019 predicando así, después de asegurar que sintió un malestar físico al usar zapatos masculinos y que recibió una orientación de Dios durante sus oraciones para cambiar de calzado.

Desde entonces los usa no solo en los cultos: los lleva puestos en su rutina diaria, como si fueran parte de su piel.
Algunos se burlan, otros lo defienden, y él repite su única respuesta: que dejen de mirar sus pies y empiecen a mirar su trabajo.
