Una de las peleas más impactantes de Keeping Up with the Kardashians ocurrió durante la temporada 18, cuando Kim y Kourtney terminaron golpeándose frente a las cámaras en medio de una discusión familiar.

Todo comenzó por tensiones relacionadas con las grabaciones del reality y la participación de Kourtney en el programa. Kim la acusaba de no comprometerse lo suficiente con el show, mientras Kourtney insistía en que ya no quería exponer toda su vida personal.

La discusión escaló tanto que Kim terminó golpeando a Kourtney en el rostro, dejando incluso marcas en la pared después del forcejeo.

Con el tiempo, Kourtney explicó que ese tipo de situaciones fueron parte de las razones por las que comenzó a alejarse del reality, asegurando que el ambiente llegó a sentirse “tóxico”.
