Las reglas eran claras: cero banderas rusas en la final de la Champions. Marina, esposa del portero del PSG Andréi Safonov, leyó el reglamento… y lo interpretó a su manera. 🇷🇺

Con los plásticos de colores que la UEFA repartió en la grada, los fue armando hasta construir su propia bandera rusa improvisada. Sin traerla de casa. Sin romper ninguna norma de forma obvia. Solo un poco de creatividad y muchas ganas de apoyar a su marido desde las gradas.

Para unos fue un gesto de amor y de ingenio que merece aplausos. Para otros, una provocación calculada que desafía directamente la prohibición. 👀 ¿Tú qué ves?
