Los pliegues de piel de Caramel caen alrededor de su cuerpo como si llevara una prenda varias tallas más grande. Cuando camina, se balancean con él; cuando se echa, prácticamente lo envuelven. Su aspecto es tan extraño que, después de hacerse viral en redes sociales, su familia comenzó a recibir siempre las mismas preguntas: ¿ese perro es real?, ¿se está “derritiendo”?, ¿es inteligencia artificial?


Caramel es real. Y, según su familia, detrás de esa apariencia hay un perro que corre, juega, sale a pasear y busca acurrucarse como cualquier otro.
En 2020, su dueño Vladimir lo encontró vagando junto a un centro comercial de Kissimmee, Florida, Estados Unidos. Estaba tan delgado que, según recordó posteriormente su rescatista, era prácticamente “piel y huesos”. Decidió llevárselo y darle un hogar.
Durante los primeros años, Caramel se recuperó del abandono y tenía un aspecto sano; sin embargo, su cuerpo comenzó a cambiar. La piel se volvió progresivamente más flexible y empezó a caer formando grandes pliegues. Su familia buscó respuestas en distintas consultas veterinarias hasta que, según su relato, en la tercera o cuarta un profesional planteó una posible explicación: síndrome de Ehlers-Danlos (EDS).
El EDS afecta al tejido conectivo y puede provocar una piel anormalmente extensible y frágil debido a alteraciones relacionadas con el colágeno.
Y entonces apareció otro problema: ¿qué se hace con toda esa piel?
La respuesta no es tan sencilla como sujetarla. Sus cuidadores aseguran que han intentado utilizar prendas o elementos para mantenerla más cerca del cuerpo, pero algo demasiado ajustado puede irritarlo y producirle heridas; si queda demasiado suelto, los enormes pliegues simplemente terminan escapando por los costados. Por eso también evitan determinados collares, camisetas y arneses.
En internet apareció inevitablemente otra pregunta: ¿por qué no le quitan quirúrgicamente la piel que “sobra”?
Su familia tampoco quiere hacerlo solo para modificar su apariencia. En uno de sus videos explicaron que Caramel ya es un perro senior y que no consideran necesario someterlo al riesgo de una intervención y anestesia peligrosa si no existe un beneficio completo para su salud. Vladimir también ha señalado que, debido al problema de base que afecta a su piel, una operación tampoco garantiza que esta no vuelva a ceder con el tiempo.
Los pliegues sí significan trabajo adicional. Hay que vigilar las irritaciones y su cuidador cuenta incluso que debe ayudar a limpiarlo después de hacer sus necesidades. Pero, según quienes viven con él, Caramel no parece demasiado preocupado por aquello que tanto desconcierta a internet.
Corre. Juega. Come. Duerme. Sale a pasear. Comparte sus días con otro perro de la familia, Harry, y busca el cariño de las personas que lo rodean.
Antes de convertirse en “el perro que parece derretirse”, Caramel fue simplemente un animal extremadamente delgado que vagaba solo por las calles de Florida hasta que alguien decidió detenerse por él.
Hoy miles de personas miran primero su piel. Su familia prefiere que después miren al perro que hay debajo de ella.
