Yaya Touré lo cuenta como si todavía no lo pudiera creer. En los entrenamientos del Barcelona, Ronaldinho le advertía antes de encararlo: si te acercas mucho, solo vas a recibir un caño.
“Ronaldinho era tan bueno, que te avisaba lo que iba a hacer y lo hacía. él te ganaba con técnica y sonrisa”, dijo Yaya Touré recordando viejos tiempos.

Touré, un mediocampista físico, acostumbrado a ganar los duelos con fuerza, se lanzaba igual. Y caía igual, una y otra vez. No importaba la potencia ni la marca cerrada: el brasileño respondía con sonrisa y magia pura.

Aquel Barcelona tenía de todo: guerreros para el choque como Touré y Abidal, y artistas para la genialidad como Xavi, Messi y el propio Ronaldinho.
Pero solo él se animaba a anticipar la jugada en voz alta y cumplirla frente a todos, entrenamiento tras entrenamiento. Una era dorada que Touré todavía recuerda como un privilegio irrepetible.
