El 11 de abril de 1952, el Clipper Endeavor de Pan Am despegó de San Juan con 69 personas a bordo. Minutos después fallaron dos motores y el capitán John C. Burn tuvo que amerizar en el Atlántico. Todos sobrevivieron al impacto, pero el avión se hundió en minutos y 52 personas murieron, muchas de ellas sin saber dónde estaban los chalecos salvavidas.

Durante 74 años nadie supo con exactitud dónde quedaron los restos. No había radar ni GPS en 1952, solo los testimonios de los sobrevivientes. Eso cambió cuando Russ Matthews y la Air/Sea Heritage Foundation, junto a Deep Sea Vision y Discovery Channel, enviaron un dron submarino capaz de escanear el lecho marino a 600 metros de profundidad.

Las fotos mostraron el fuselaje casi intacto, con el logotipo alado de Pan Am todavía legible bajo el agua. Aquella tragedia fue la razón por la que hoy, antes de cada despegue, tú escuchas las instrucciones de seguridad.

