Dos horas después de la boda, Nicole y Shane notaron que algo andaba mal.
Mariana había nacido el 1 de julio y una semana después sus padres se casaron, felices, con la recién nacida como protagonista de la celebración. Pero cuando terminó la ceremonia, la niña no comía y no se despertaba. En ese rato dejó de respirar y todos sus órganos empezaron a fallar. Los recién casados terminaron la fiesta y corrieron con ella al Blank Children’s Hospital, en Des Moines. Allí recibieron el diagnóstico: meningitis viral causada por el virus HSV-1, el mismo que provoca el herpes labial.

Es un virus muy común y casi nunca llega a ese extremo. Se cree que Mariana lo contrajo por un beso, aunque su madre nunca pudo confirmar cómo ocurrió; los dos padres dieron negativo. La pediatra Tanya Altmann explica que en los primeros meses un virus se propaga rápido y puede ser grave en un recién nacido, por eso los CDC piden extremar el cuidado con los bebés menores de un mes.

Mariana murió a las 8:41 de la mañana, en brazos de su papá y al lado de su mamá. “Ya no está sufriendo y está con el Señor”, escribió Nicole. Y agregó que, en sus 18 días de vida, su hija tuvo un gran impacto en el mundo, con la esperanza de que su historia salve a otros recién nacidos.

