Un tigre y un puma parecen primos cercanos. No lo son.
El género Panthera reúne a tigres, leones, jaguares, leopardos y leopardos de las nieves, todos con esa capacidad única de rugir. Pero los guepardos y los pumas vienen de una rama completamente distinta del árbol genealógico felino, separada hace millones de años. Ni siquiera pueden rugir como los demás.

Y hay más: el león blanco, ese que tanto circula en documentales y zoológicos, no es una especie propia. Es apenas una variación de color del león africano común, producto de un gen recesivo poco frecuente.


Cada especie fue puliendo adaptaciones distintas para sobrevivir en su rincón del planeta, desde la velocidad extrema del guepardo hasta la fuerza silenciosa del jaguar. La familia de los felinos guarda más sorpresas genéticas de las que cualquiera imagina.
