La actriz Carrie Fisher que le dio vida a la princesa Leia en Star Wars soltó esta frase en una entrevista con la revista The Advocate. Y detrás había una historia de infancia: su madre, la actriz Debbie Reynolds, trabajaba con bailarines que formaban parte de sus espectáculos, así que Carrie creció rodeada de hombres homosexuales.

Desde muy joven armó con ellos un vínculo especial. Según contó, ellos se sentían cómodos a su lado, y ese lazo con la comunidad LGBTQ+ la acompañó toda la vida. Con su humor filoso y su forma directa de hablar, solía tocar el amor y las relaciones sin demasiados filtros.

Es su experiencia, claro, y cada amistad es distinta: la confianza no depende de la orientación de nadie, sino del respeto y la lealtad.

