Norah Vincent, periodista estadounidense, se disfrazó de hombre durante 18 meses para vivir la experiencia masculina desde adentro. Lo que encontró no fue poder ni privilegio: fue una presión constante para no quejarse, no llorar, no pedir ayuda. La experiencia fue tan devastadora que tuvo que abandonarla. 😶

Hay quienes dicen que esto confirma lo que muchos hombres callan: que la expectativa de “ser fuerte” aplasta emocionalmente, y que nadie lo discute porque es socialmente incómodo. Otros responden que la represión emocional masculina existe precisamente porque los hombres la perpetúan y se niegan a cambiarla.

¿La carga emocional que cargan los hombres es un problema real que se ignora, o es una queja que desvía la conversación? 👇

