Los médicos declararon la muerte cerebral y su familia había firmado la donación de sus órganos, pero el “niño milagro” despertó cuando faltaba solo un día para desconectarlo

Por Carlos Valencia
23 October, 2026

Jennifer Reindl firmó los papeles creyendo que su hijo ya no volvería.

Trenton McKinley tenía 13 años cuando un remolque de carga volcó y le cayó en la cabeza, en Mobile, Alabama. Sufrió siete fracturas de cráneo, varias craneotomías, insuficiencia renal y un paro cardíaco. Según su madre, en el quirófano llegó a “morir” durante unos 15 minutos.

Después de las cirugías, los médicos declararon su muerte cerebral. Le contaron a la familia que sus órganos eran compatibles con cinco niños que necesitaban trasplantes. Reindl dijo que sí, y a Trenton lo mantuvieron con vida “solo para limpiar sus órganos”, recordó ante CBS News.

Un día antes de que lo desconectaran y le hicieran la última prueba de ondas cerebrales, sus signos vitales se dispararon. Cancelaron el examen. Hoy camina, habla, lee y hace ejercicios de matemáticas. Todavía tiene dolores y convulsiones, y necesitará una cirugía para reimplantarle un trozo de cráneo que los médicos mantienen congelado.

Trenton cuenta que mientras estuvo inconsciente iba caminando recto por un campo abierto. “No hay otra explicación más que Dios”, dijo.

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