Milagros Cerrón nació en abril de 2004 en un pueblo cercano a Huancayo, Perú, con las piernas fusionadas por una condición llamada sirenomelia, que ocurre en apenas 1 de cada 70.000 nacimientos. Los médicos fueron claros desde el primer día: le daban, como máximo, 72 horas de vida.

Milagros los desmintió a todos. Pasó por 11 cirugías a lo largo de su infancia y, contra todo pronóstico, aprendió a caminar. Y no solo caminó: bailó. En 2008 se convirtió en el rostro de una campaña benéfica internacional que la llevó hasta el escenario del show de Oprah Winfrey en Estados Unidos, donde bailó junto a Celine Dion frente a millones de espectadores. Su médico, Luis Rubio, la describió como uno de los pocos casos en el mundo de sirenomelia con una vida tan extendida.

Durante años convivió con insuficiencia renal crónica, con un solo riñón funcional y sesiones constantes de hemodiálisis a la espera de un trasplante que nunca llegó a tiempo. Milagros murió en octubre de 2019, en un hospital de Huancayo, a los 15 años. Vivió más de 45.000 veces las 72 horas que le habían prometido.

