Laurin Bank tenía 30 años, cáncer en etapa 4 en los huesos, el hígado y los pulmones, y una fecha de boda que no pensaba mover por nada del mundo.

Cuando el cáncer regresó en agosto de 2017 —dos años después de haberse declarado libre de la enfermedad— los médicos de Columbia, Carolina del Sur, le pidieron que adelantara la ceremonia. Ella respondió que cambiar esa fecha sería rendirse. El 24 de marzo de 2018, el mismo aniversario en que se había conocido con Michael, caminó hasta el altar sin silla de ruedas ni oxígeno, y bailó toda la noche ante 225 invitados.

Siete meses después, el 21 de octubre de 2018, murió. Su bouquet llevaba fotos de sus padres —ambos fallecidos de cáncer en etapa 4—. Michael escribió: “Pude cargarla a la cama y abrazarla hasta su último aliento.”

