Tricia lloraba junto a la cama de su hija de dos años.

Los médicos le habían dicho que Ashleigh, diagnosticada con un glioma tectal en el Hospital Infantil Children’s Mercy de Kansas City, tal vez no llegaría a los 5 años. Le colocaron una derivación para drenar el líquido que se acumulaba en su cerebro y solo quedaba esperar.

Durante años, cada resonancia trimestral fue una moneda al aire. A los 4 años el tumor avanzó y empezó quimioterapia: tres medicamentos orales y dos dosis intravenosas cada seis semanas, durante un año entero. Ashleigh entró en remisión y nunca volvió a salir de ella.

Hoy tiene 26 años, terminó sus estudios de posgrado en la Universidad de Central Missouri, sobrevivió a un huracán y a un incendio de auto, y este año se casó con Kenny. Juntos trabajan ayudando a personas necesitadas alrededor del mundo. “Espero que sepan que hay esperanza”, dice ahora, con la misma fe que sostuvo a sus padres aquella noche en el hospital.
