El 10% de los habitantes de las Islas Salomón nace con un afro rubio brillante sobre una de las pieles más oscuras que existen fuera de África. Durante décadas, la explicación popular apuntaba a algún ancestro europeo mezclado en el árbol genealógico. La genética demostró que esa teoría estaba completamente equivocada.

Un estudio publicado en la revista Science identificó la causa real: una mutación en el gen TYRP1, una variante que no existe en ningún genoma europeo. Los genes que producen cabello rubio en Europa son distintos por completo, lo que convierte a los melanesios en un ejemplo extraordinario de evolución convergente: el mismo rasgo visible, generado por caminos biológicos separados y sin ningún contacto entre poblaciones.

La mutación es recesiva, es decir, ambos progenitores deben portar la variante para que un hijo la exprese. Los investigadores estiman que lleva miles de años circulando dentro de esta población en aislamiento. Pocas evidencias ilustran mejor la complejidad de la genética humana: la misma característica que asociamos con el norte de Europa evolucionó de forma independiente en el Pacífico, por razones que la ciencia aún no termina de explicar del todo.

