“Los niños estaban asustados, pero el miedo les dio la energía para correr cuesta arriba”, dijo el director que salvó la vida de 900 niños en una escuela de Nepal

Por Diego Aguirre
31 August, 2026

Rajendra Dadabi tenía 47 años y dirigía la escuela secundaria Tribhuvan Trishuli, en el valle de Trishuli, Nepal. Esa mañana, un padre de familia del pueblo de Betrawati, río arriba, le avisó que el agua estaba subiendo. Eran las 9:10.



Dadabi no dudó. Hizo salir a los 900 niños que ya estaban en clase y los mandó correr cuesta arriba, lejos del río. Al mismo tiempo, intentó comunicarse con los conductores de los autobuses escolares, que cada uno llevaba hasta 80 alumnos.

A uno no logró avisarle a tiempo. El autobús cruzó el puente sobre el río Trishuli minutos antes de que la estructura se derrumbara bajo la fuerza de la crecida.



“Los niños estaban asustados, pero el miedo les dio la energía para correr cuesta arriba”, contó después Dadabi.

La escuela, un edificio de tres pisos, quedó destruida por el agua. Los alumnos y sus profesores pasaron dos noches aislados, sin caminos ni puentes, hasta que llegaron los rescates, algunos en helicóptero.



No hubo margen de error. Diez minutos separaron una tragedia de una historia para contar.

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