El 25 de julio de 1996, el mundo del atletismo se paralizó cuando Linford Christie, el campeón olímpico de 100 metros en Barcelona 1992, se quitó las gafas de sol durante una rueda de prensa de Puma y reveló unos lentes de contacto negros con el logo blanco de la marca, unas “Ojos Puma” que se volvieron virales y que el Comité Olímpico Internacional terminó prohibiendo para la competición.

La idea, según confirmó el propio Christie años después, nació de él y de su agente, y Puma las fabricó como parte de una estrategia publicitaria disruptiva para competir con Reebok, que había invertido 40 millones de dólares en publicidad en los Juegos, y el resultado fue tan impactante que las imágenes dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en tema de conversación durante días.

El portavoz de Puma, Dave Williams, explicó que fue un movimiento muy arriesgado pero que mereció la pena porque ese tipo de publicidad no se puede comprar, y Christie demostró una vez más su pasión por la innovación, porque ya había tenido precedentes similares el año anterior cuando posó con un tatuaje del logo de Puma en el pecho, y su legado como uno de los atletas más creativos de la historia quedó sellado para siempre.

