Zé Roberto tenía una distracción difícil de dejar en pausa.
Al recordar su paso por el Real Madrid en una entrevista con Globo, el brasileño contó que acababa de casarse y estaba “en la cresta de la ola”.

Pasaba los días con su pareja, jugaba videojuegos por la noche y, cuando le daba hambre, empezaba con una galleta, hasta terminar la caja. Después sumaba aperitivos y refrescos.

El cambio, según explicó, llegó sin que lo notara: comenzó a subir de peso y perdió rendimiento. Incluso entrenaba con ojeras, dijo, y describió aquella etapa como la única vez que se alejó de su forma física ideal.
Una confesión íntima que deja una pregunta: ¿la vida de recién casado le pasó factura en la cancha?
