Kallie Keeler tenía 15 años cuando subió al tapiz en un torneo estatal en Puyallup, Washington. Nunca imaginó que terminaría gritándole a su madre, que grababa desde las gradas, que los dedos de su oponente estaban dentro de su ropa. Se dejó inmovilizar solo para que todo parara.
Según la demanda de 74 páginas que presentaron ella y su madre, Kallie recién después se enteró de que su rival era un hombre biológico compitiendo bajo su identidad de género. Dice que se sintió “violada de nuevo” al descubrirlo. Su madre llevó el video a la escuela. Nadie hizo nada.
This is a sexual assault—unknowingly captured by a mom filming her daughter’s wrestling match.
— Kristen Waggoner (@KristenWaggoner) June 11, 2026
Kallie didn’t know her opponent was male. But she knew something was very wrong.
Today @ADFLegal helped Kallie sue the WA officials who placed gender ideology above her safety. 🧵⬇️ pic.twitter.com/Oaywn4rGIk
La denuncia formal a la policía llegó casi dos meses después, cuando el caso ya estaba en los medios — muy tarde según la ley estatal, que exige reportar estos casos en 48 horas. Kallie dejó la lucha libre para siempre. Su demanda pide que ninguna otra niña vuelva a competir sin saber contra quién se enfrenta. 😔
