Lucianita tiene 4 meses y ya conoció el abandono y el amor de un país entero.

La dejaron sola cerca de un hospital, sin más explicación que el silencio de quien se fue. Pero la Junta Cantonal de Protección de Derechos no se detuvo hasta encontrar a su familia: sus abuelos, que ahora serán quienes la críen, la abracen y la cuiden todos los días. Mientras se resolvía su caso, miles de ecuatorianos siguieron su historia como propia. Llegaron oraciones, ropa, víveres y ayuda económica de gente que nunca la había visto en persona pero que no pudo quedarse sin hacer nada.


La madre de la niña ahora deberá responder ante la ley, porque el abandono de un menor es delito según el COIP. Lucianita, en cambio, empieza de nuevo: esta vez, rodeada de quienes decidieron no soltarla.


