LUIS ENRIQUE PERDIÓ A SU HIJA DE 9 AÑOS. AÚN SE SIENTE AFORTUNADO 🕊️

Por Juan Pablo González
12 August, 2026

Xana tenía nueve años cuando se fue. Un cáncer de hueso se la llevó el 29 de agosto de 2019, después de cinco meses de lucha.

Su padre es Luis Enrique, el entrenador español que hoy dirige al Paris Saint-Germain. El hombre que grita en la línea de banda, el que levanta títulos con el puño cerrado.

Pero hay una frase suya que no tiene nada que ver con el fútbol: “Me considero afortunado, soy muy afortunado”.

La dijo pensando en su hija muerta.

No la dijo para minimizar el dolor. La dijo porque, para él, haber tenido nueve años junto a Xana pesa más que la forma en que se la arrebataron.

En su casa no existe el silencio alrededor de su nombre. Hablan de ella. Recuerdan sus cosas. La suman a las fechas importantes, como si estuviera en la mesa.

Su propia madre tardó en poder tener fotos de la nieta a la vista. Luis Enrique fue quien la animó a sacarlas, a mirarlas, a no guardar a Xana en un cajón.

Él mismo ha dicho que hay días duros, fechas que golpean, recuerdos que devuelven el dolor entero. La fortaleza, para él, no es no llorar. Es no dejar que esos días tapen todo lo demás.

En mayo de 2025, cuando el PSG salió campeón en Múnich, se la dedicó. Los hinchas desplegaron un tifo con su nombre.

Xana no volvió. Pero en la casa de los Martínez Cullell, nunca se fue del todo.

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