En el minuto 79 de Uruguay vs. Italia, con el partido apretado en Natal, Luis Suárez se inclinó sobre el hombro izquierdo de Giorgio Chiellini y le clavó los dientes. 🫢 El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez no vio la acción. Chiellini se bajó la camiseta para mostrarle la marca, pero el juego continuó. Uruguay ganó 1-0 y avanzó a octavos de final.
Lo que vino después fue histórico. La FIFA abrió un procedimiento disciplinario, revisó las imágenes y, apenas 48 horas más tarde, le aplicó una de las sanciones más duras vistas en un Mundial: nueve partidos oficiales de suspensión con la selección, cuatro meses alejado de las actividades relacionadas con el fútbol y una multa de 100.000 francos suizos, equivalentes entonces a unos 112.000 dólares. Suárez abandonó la concentración y regresó a Montevideo mientras sus compañeros seguían en Brasil. 🛫


No era la primera vez: ya había mordido a Otman Bakkal durante su etapa en el Ajax, en 2010, y a Branislav Ivanović cuando jugaba en el Liverpool, en 2013. Cuatro años después del episodio con Chiellini, la IFAB incluyó expresamente las mordidas en la Regla 12 como una infracción castigada con expulsión directa. Aunque la disposición no lleva oficialmente el nombre de Suárez, su caso sigue siendo el ejemplo más recordado. 📋
