Luna Tavares-Fenner tiene 7 años y ya sabe cómo explicar su cambio. «Mi mancha negra se ha ido. Soy una princesa», dice. Nació en Florida con un nevo oscuro sobre la nariz y los párpados, parecido a una máscara de Batman.

Para retirarlo, ha recibido seis injertos de piel e inyecciones de un medicamento que descompuso el tejido. También recibió terapia fotodinámica en Europa. El camino incluyó vendajes e infecciones. Luna aún se recupera de su última intervención pero su sonrisa no se borra de su rostro.

Carolina, su madre, la acompañó durante el proceso. En cada cita, Luna lleva sus muñecas para que la acompañen en este arduo proceso. Pero cada día con más fe de que todo tendrá su recompensa. Sin duda Luna es una niña muy valiente.

