Lydia Gouardo tenía nueve años cuando empezó el abuso. Vivía en Coulommes, Seine-et-Marne; Raymond Gouardo la crió como hija, aunque era su hermanastro.

De 1971 a 1999, permaneció encerrada, sometida a violencia y privaciones; tuvo seis hijos de él. Había vecinos, una escuela que dejó de frecuentar y servicios sociales que llegaron y se marcharon sin liberarla. Lucienne Ulpat, su madrastra, también vivía allí. Lydia salió a los 37 años, tras la muerte de Raymond, por lo que él nunca enfrentó un juicio.

Entonces denunció a Ulpat. Lucienne Ulpat fue condenada por no denunciar un delito y por agresión sexual contra uno de los hijos de Lydia. Ella contó su historia en libros y televisión, insistiendo en que quienes la rodeaban lo sabían.

