Una llamada por violencia doméstica en Minot, Dakota del Norte, terminó destapando algo que nadie esperaba encontrar en un armario.
El sábado 22 de agosto, la policía llegó a la casa de Craig Kerzmann, de 49 años, y Sarah Kerzmann, de 45, por una pelea. Ahí les hablaron de un bebé que llevaba muerto casi tres años. Los oficiales localizaron un contenedor relleno de concreto que coincidía con la descripción de aquel que, según la investigación, guardaba los restos del infante. Lo enviaron a analizar a la Oficina del Examinador Forense de Bismarck.

Un día antes, una vecina había llamado a la policía: contó que Sarah, intoxicada, le confesó que había un niño muerto en el armario de su casa. Según esa declaración jurada, Sarah dio a luz trillizos hace unos tres años en Wichita Falls, Texas, y uno de ellos murió a los seis meses mientras estaba al cuidado de Craig. La muerte nunca fue reportada. Ahora ambos enfrentan cargos por no reportar el cuerpo de un menor y perturbar un sitio de entierro humano, mientras Texas y Dakota del Norte investigan juntos qué pasó realmente con ese bebé.
