Madeline Veronique Daly tenía 36 años y una orden judicial en contra cuando decidió desaparecer con su hijo.

En diciembre de 2025 sacó a Basil, de apenas 11 meses, de Wyoming y cruzó la frontera hasta Nuevo México, desafiando la custodia de emergencia que un juez le había dado al padre, Jake Stoner. Durante semanas la policía la buscó sin rastro. La encontraron escondida en una casa rodante cerca de Silver City. Cuando los agentes la rodearon, Daly ejecutó a su propio hijo.

Según el afidávit policial, le dijo a los investigadores que el niño ‘habría sido abusado’ si lo entregaba, y que matarlo ‘valió la pena’ para que Jake nunca pudiera tenerlo. El 24 de agosto de 2026 se declaró culpable de asesinato en primer grado ante la Fiscalía del Sexto Distrito Judicial de Nuevo México. Enfrenta cadena perpetua, la pena máxima que contempla la ley del estado.

