Madonna, de 67 años, lo dijo sin rodeos: “No tengo cartílago en ella, gracias a bailar durante tanto tiempo con tacones altos, correr sobre pavimento y hacer yoga ashtanga”. Así se lo confesó a The New York Times, y el dato golpea fuerte viniendo de una mujer que convirtió el movimiento en su identidad.

Hace poco más de un año todavía saltaba en trampolín y hacía cardio de baile intensivo. Ahora entrena distinto: Peloton, Versa Climber y circuitos de alta intensidad adaptados a lo que su cuerpo le permite. Sigue bailando, sigue en bicicleta, pero con la frecuencia justa para no forzar más esa rodilla que ya no tiene amortiguación propia.

No es la primera vez que su cuerpo le pone límites. En 2019, durante la gira Madame X, tuvo que cancelar shows por indicación médica y escribió en Instagram que necesitaba “tres días para recuperarme completamente de la rodilla”. Seis años después, la historia se repite, pero esta vez ella misma pone las reglas del juego.

