Kendra Briggs vivió una emoción enorme al ver a su hijo Jacob Anderson cruzar el escenario de graduación en Spring Valley High School, en Las Vegas. El joven de 18 años recibió su diploma después de enfrentar durante años diagnósticos y tratamientos que hicieron incierto ese momento.

Jacob fue diagnosticado con autismo desde pequeño y no comenzó a hablar hasta los 7 años. A esa misma edad enfrentó leucemia, recibió atención en Summerlin Hospital y necesitó múltiples transfusiones de sangre. A los 13 años llegó otro desafío, la epilepsia, con episodios que preocuparon profundamente a su familia.

Para Kendra, verlo graduarse no fue una ceremonia más. Durante mucho tiempo dudó si su hijo alcanzaría esa etapa, pero Jacob llegó sonriente y feliz. Ahora continuará desarrollando habilidades para la vida y el trabajo mediante programas educativos especializados.

