Erica Cristina Bannai Von Hoonholtz, madre de tres hijos en Bragança Paulista, Brasil, llevaba meses sintiendo que algo se movía dentro de su cuerpo. No era una sensación, eran unas tijeras quirúrgicas de 18 centímetros, olvidadas dentro de su abdomen tras una histerectomía realizada en enero.

Durante tres meses el metal permaneció alojado en su interior, oxidándose lentamente mientras una parte de su intestino delgado se volvía necrótica. El dolor era insoportable, los vómitos no cesaban y ningún medicamento funcionaba. El 11 de abril, en cirugía de emergencia en el Hospital Santa Casa de Misericordia, los médicos finalmente encontraron el objeto que la estaba matando por dentro.

Erica tuvo que someterse a cuatro operaciones en total. La histerectomía original, la extracción de las tijeras, la reparación de una hernia con drenaje de un absceso intestinal, y una cuarta cirugía para tratar un absceso hepático. Hoy, mientras procesa psicológicamente lo cerca que estuvo de morir, el caso avanza como investigación penal por presunta negligencia médica.

