Káh Felipe, cuyo nombre real era Karine de Sousa, murió a los 36 años en Brasil después de documentar durante años su vida con xeroderma pigmentoso, una enfermedad genética rara que afecta la capacidad del cuerpo para reparar el daño causado por la luz ultravioleta.

La influenciadora comenzó a mostrar signos de la condición cuando tenía 3 años. Su familia pensó al inicio que eran pecas, pero la enfermedad avanzó y con el tiempo aparecieron tumores en la piel. En los últimos meses enfrentaba un cáncer metastásico que se había extendido a huesos, hígado y pulmones.

Káh era madre de 4 hijos y compartía su tratamiento, hospitalizaciones y vida familiar con más de 800.000 seguidores. Sus últimos meses estuvieron marcados por dolor intenso y medicamentos para controlarlo. En sus redes quedó una familia, una lucha visible y muchas personas que aprendieron a nombrar su enfermedad.
