En junio de 2024, la ciudad de Caruaru en Brasil quedó en shock tras el hallazgo de Allany Rayanne Santos, de 24 años, amarrada y sin vida en su hogar.

Las investigaciones de la Policía Civil, descubrieron una traición imperdonable. Su propia madre, Andrea Maria dos Santos, habría ordenado el crimen para quedarse con una herencia de inmuebles y dinero que la joven recibió de su abuelo.

El ejecutor, amante de la madre, confesó que entró a la casa fingiendo un “ritual religioso” para torturarla y exigirle el botín; al no obtenerlo, acabó con su vida, para luego ser captado desechando el arma del homicidio en un terreno baldío. La ambición familiar llevó a la madre a hundirse tras las rejas.


