En 2018, lo que comenzó como una simple tormenta terminó dejando imágenes impactantes.

Fiona Simpson, una joven madre australiana de 23 años, viajaba junto a su bebé de apenas cuatro meses y su abuela cuando quedaron atrapadas en medio de una brutal tormenta de granizo en Queensland, Australia. Las piedras de hielo eran tan grandes y fuertes que rompieron las ventanas del auto.

En ese momento, Fiona se lanzó sobre su hija para cubrirla con su propio cuerpo y evitar que el granizo la golpeara. Mientras protegía a la bebé, recibió decenas de impactos en la espalda, brazos y cabeza, quedando completamente llena de hematomas y heridas.

Las imágenes de cómo quedó su cuerpo rápidamente dieron la vuelta al mundo. A pesar de lo extremo de la situación, la bebé salió prácticamente ilesa gracias a la reacción de su madre.

“Un auto se puede reemplazar… mi hija no”, comentó después de la tormenta.
