¿Te imaginas vivir un momento de terror absoluto justo después de traer una vida al mundo? Esto le pasó a Kristyn Young en Dallas, Estados Unidos.

En enero de este año, a los pocos minutos de dar a luz a su bebé, sufrió una complicación muy rara: su placenta se había adherido de más y, al intentar retirarla, la doctora terminó sacándole el útero por completo.

Kristyn relató a inicios de junio que su médica quedó en shock total, “como un ciervo paralizado por las luces de un coche”, mientras ella vomitaba y se desangraba por la fuerte hemorragia. Afortunadamente, tras una transfusión de sangre y atención de urgencia, lograron salvarle la vida. Hoy ella y su hijo están sanos, y comparte su historia para alertar a otras mamás.

