Saurora Grace lleva tres años trabajando como terapeuta sexual sustituta y ha sido contratada más de 500 veces por padres que quieren que sus hijos adultos con discapacidad experimenten el sexo como cualquier otra persona de su edad, una labor por la que cobra casi 450 dólares por sesión y que muchos han comparado con la película “Sin resentimientos” protagonizada por Jennifer Lawrence.

Aunque algunas relaciones de pareja se rompieron debido a su empleo y le hayan dicho que nunca encontraría a alguien que la amara por lo que hace, ella asegura que está orgullosa de su trabajo y que quiere visibilizar que una vida sexual sana es algo que las personas con discapacidad también pueden disfrutar.

Según sus propias palabras, si la gente supiera más sobre el impacto positivo que tiene en sus clientes y cómo ayuda a personas que durante años se sintieron excluidas del placer a reconectar con su cuerpo, seguramente cambiarían de opinión sobre esta profesión tan estigmatizada.

