
Alua Nurman tenía 18 años y una idea: sacarse una selfie con el mejor ajedrecista del mundo antes de jugar contra él.
Magnus Carlsen dijo que sí. Posó, sonrió, hasta pareció simpático. Pero apenas la joven de Kazajistán guardó el teléfono en el bolsillo, el noruego se dio vuelta y avisó al árbitro: su rival tenía el celular encima, algo prohibido en el Grenke Chess Festival de Karlsruhe, Alemania, para evitar trampas. 📱🚫


El árbitro no perdió tiempo y le retiró el dispositivo en el acto. Nurman —número 1 del mundo Sub-20 y subcampeona olímpica con Kazajistán— podría haberse enojado, pero eligió reírse: compartió la foto en Instagram con el mensaje “Magnus stays Magnus” 😂. Contó además que la idea de pedirle la selfie se le ocurrió después de ver algo parecido que hizo el gran maestro Etienne Bacrot en 2025.
¿El resultado de la partida? Carlsen ganó. El tablero, al menos, no tuvo sorpresas.
