Kaylub Giamanco volvía de almorzar cuando escuchó disparos cerca de la escuela Silver Rail, en Bend, Oregón.
Según su madre, Kenda Freeman, el hombre de 36 años estacionó sobre el césped, tomó la pistola calibre .40 que portaba legalmente y siguió al tirador hacia el interior del colegio. Allí estudian sus dos hijas. La policía cuenta que encontró a una maestra forcejeando con el atacante, un joven de 16 años, y que disparó varias veces hasta matarlo. El tirador aún llevaba 44 cartuchos sin usar. Antes de que Giamanco llegara, tres niños y una maestra de 25 años ya habían muerto. Sus hijas resultaron ilesas.

Minutos después llamó a su madre. “Mamá, acabo de disparar y matar a alguien”, le dijo, según ella contó a CBS News Sacramento. Freeman le respondió que era un héroe y que había salvado muchas vidas. Él contestó: “Mamá, no pude salvarlos a todos”. Su madre asegura que está traumatizado. “Mi corazón está con esas familias, ellos no pudieron llevar a sus hijos a casa”, dijo ella.


